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05 marzo 2008

Puro Jazz

Pequeños y nebulosos locales donde se fuma con profusión; las figuras, recortadas en blanco y negro, sostienen copas, se mueven, bailan, susurran o ríen. En el escenario, tres músicos se inclinan hacia su instrumento y otros dos, erguidos, balancean y mueven su cuerpo como una expresión más del sólo que arrancan a su trompeta, a su saxo.

¿Qué sugiere algo así? Me podría ahorrar escribir todo este post y con sólo las audiciones que hoy traigo, expresarían mucho mejor que yo lo que intento describir. Sin duda es música, sin duda es jazz, pero ¿qué jazz es éste tan identificable, y que para muchos es el jazz más puro?

Tiene “swing” pero no es exageradamente bailable, los solistas son brillantes y virtuosos pero no complicados ni excesivamente rápidos, hay una reconocible estructura armónica, y se distinguen perfectamente los espacios rítmicos como un reencuentro de lejanas raíces sin menoscabo de lo melódico.

Se dice que fue la respuesta de músicos negros a la “fácil y dulce-blancura” del “cool-jazz” de la Costa Oeste. Se dice también que fue un esfuerzo por recuperar el público perdido por las complejidades del “be-bop” y volver a beber en los ritmos (funk) y alma (soul) más negros. Por último, también se dice que a este jazz se le apellidó HARD. Lo duro como respuesta a lo suave. Lo negro ante lo blanco.

Aunque así nos lo dan a entender la mayoría de los estudiosos e historiadores del jazz, es cierto que fue uno de los estilos que se desarrollaron en la llamada edad de oro de esta música. A mi modesto entender creo que los músicos negros siempre han pasado bastante de las influencias blancas, aunque les “jode” el poder mercantilista de estos; por lo que dudo mucho que un estilo como el hard-jazz naciera como simple respuesta a otro estilo. Si en algo se caracterizan los músicos negros es la vuelta una y otra vez a sus raíces, y el hard no fue una excepción. En realidad, fue una consecuencia lógica del be-bop, y una expresión cultural adaptada a sus más crudas realidades sociales para hacer valer sus derechos e identidad. Es (y aquí sí me mojo) el principal estilo de jazz por su pureza y equilibrio, por la influencia que ejerce y que se alarga hasta hoy día. Por eso es tan identificable, por eso creo que es ni más ni menos, PURO JAZZ.

LAS AUDICIONES

01) Horace Silver - Blowin' The Blues Away (1959)
02) Max Roach & Clifford Brown - Clifford's Axe (1954)
03) Miles Davis - Four (1956)
04) Thelonious Monk - Brilliant Corners (1956)
05) Johnny Griffin - Smoke Stack (1957)
06) Art Blakey & The Jazz Messengers - Moanin' (1958)
07) Sonny Clark - Deep Night (1958)
08) Charles Mingus - Moanin' (1959)
09) Baby Face Willette - Swingin' At Sugar Ray's (1961)
10) Duke Ellington, Charlie Mingus, Max Roach - Very Special (1962)
11) Lee Morgan - Boy, What a Night (1963)
12) Yusef Lateef - Number 7 (1964)
13) Oscar Peterson Trio y Clark Terry - Brotherhood Of Man (1964)
14) Miles Davis - The Theme (1956)




para realizar la audición: "clic" en el banner



EL ESTILO, LOS MÚSICOS

Hard Bop
…..
Algunos músicos negros reaccionarían contra lo que veían como un desvío al que se sometía su propia música. A fin de revitalizar/virilizar el jazz, sus preocupaciones oscilaron, en sus temas, entre una mezcla reactualizada de gospel y blues, del que saldría el estilo funky (soul), las conquistas revisitadas del bebop y el regreso al expresionismo (Charles Mingus, Cannonball Adderley). Es por ello que resulta imposible disociar al hard bop del funky. Si desde 1951 Miles Davis (ayudado por Sonny Rollins) da inicio al espíritu hard bop, es en 1953 (con la constitución de los Jazz Messengers por parte del pianista Horace Silver y el baterista Art Blakey) y 1954 (con los quintetos de Silver y Clifford Brown-Max Roach) donde hay que ubicar el verdadero punto de partida de esas dos corrientes indisociables.

Las secciones rítmicas son más homogéneas y más ágiles que en los comienzos del bebop, dando preponderancia al rigor del tempo, sin por ello poner freno a la invención. Surgió una pléyade de excelentes rítmicos, tales como los bateristas Philly Jo Jones, Roy Haynes, Jimmy Cobb, que estaban en condiciones de rivalizar con sus colegas mayores como Kenny Clarke, Max Roach, Art Blakey. Frente a los contrabajistas Oscar Pettiford y Ray Brown, se reafirmaron otros más jóvenes como Paul Chambers, Charles Mingus, Percy Heath, etc. Mientras que entre los pìanistas, la síntesis de las dos corrientes principales de este estilo (bebop y blues) se presentaba con mayor claridad. Horace Silver, Junior Mance, Bobby Timons, Wynton Kelly, Red Garland etc. se hicieron eco, en mayor o menor medida, del influjo de Bud Powell, al tiempo que eran magnificos intérpretes de un blues muy cargado de soul, de la misma forma que los guitarristas Wes Montgomry, Kenny Burrell o Grant Green. Entre los melodistas se distinguieron los trompetistas Clifford Brown, Lee Morgan, el Miles Davis muy veloz de principios de los años 50, Blue Mitchell, Donal Byrd, los trombonistas Curtis Fuller y luego Slide Hampton.

Los saxofonistas de valía, relativamente escasos en la época del bop - tal vez como consecuencia de la extraordinaria preponderancia de Charlie Parker-, habían finalmente asimilado la lección de este y realizaron un masivo acto de presencia: los saxos altos de Jackie McLean, Cannonball Adderley, Phill Woods, los tenores de Sonny Rollins, John Coltrane, Dexter Gordon, Benny Golson, Johnny Griffin, Harold Land; el barítono Pepper Adams, etc. A partir de los años 60, aparecería una nueva ola de hard boppers. Estos músicos, más maleables, asimilarían también las delicias del color modal, los delirios del free jazz, incluso, mas tarde, los excesos del free jazz, bajo la protección de algunos músicos de la generación anterior, tales como John Coltrane, Miles Davis, Charles Mingus, Sonny Rollins. Se trata de músicos como Booker Little, Freddie Hubard, Woody Shaw (tp), Eric Dolphy (sa, clb, fl), Wayne Shorter, Clifford Jordan, Joe Henderson, Roland Kirk (st), Herbie Hancock, Cedar Walton, Mal Waldron, Randy Weston (p). Richard Davis, Reggie Workman, Ron Carter (cb), Elvin Jones, Billy Higgins, Tony Williams (bat). A partir de 1975 se produciría una suerte de revival del hard bop, por ejemplo con las giras de los all starsVSOP (grupo integrado por Hancock, Freddie Hubbard, Wayne Shorter, Ron Carter y Tony Williams.

En los 80 los Messengers de Art Blakey, siempre en la brecha, continuaban siendo una sorprendente cantera de músicos que no habían cumplido aún los veinte años, originarios muchos de ellos de Nueva Orleans, tales como los hermanos Marsalis, Terence Blanchard, Wallace Rooney.

Bibliografía: Diccionario Del Jazz, Editorial ANAYA & MUCHNIK


Obras - Créditos


Blowin' The Blues Away (1959)
Horace Silver

Horace Silver (piano);
Junior Cook (saxo tenor);
Blue Mitchell (trompeta);
Eugene Taylor (bajo);
Louis Hayes (batería).

Max Roach & Clifford Brown
In Concert (1954)

Max Roach (batería);
Clifford Brown (trompeta);
Harold Land, Teddy Edwards (saxo tenor);
Richie Powell, Carl Perkins (piano); George Morrow, George Bledsoe (bajo).

Workin' (1956)
Miles Davis

Miles Davis (trompeta);
John Coltrane (saxo tenor);
Red Garland (piano);
Paul Chambers (bajo);
Philly Joe Jones (batería).

Brilliant Corners (1956)
Thelonious Monk

Thelonious Monk (piano, cello);
Ernie Henry (saxo alto);
Sonny Rollins (saxo tenor);
Clark Terry (trompeta);
Oscar Pettiford, Paul Chambers (bajo);
Max Roach (batería).

Blowing Session (1957)
Johnny Griffin

Johnny Griffin, Hank Mobley, John Coltrane (saxo tenor);
Lee Morgan (trompeta);
Wynton Kelly (piano);
Paul Chambers (bajo);
Art Blakey (batería).

Moanin' (1958)
Art Blakey & The Jazz Messengers

Art Blakey (batería);
Benny Golson (saxo tenor);
Lee Morgan (trompeta);
Bobby Timmons (piano);
Jymie Merritt (bajo).

Cool Struttin' (1958)
Sonny Clark

Sonny Clark (piano);
Jackie McLean (alto saxophone);
Art Farmer (trompeta);
Paul Chambers (acoustic bajo);
Philly Joe Jones (batería).





Blues & Roots (1959)
Charles Mingus

Charles Mingus (bajo);
Jackie McLean, John Handy (saxo alto);
Booker Ervin (saxo tenor);
Pepper Adams (saxo barítono);
Jimmy Knepper, Willie Dennis (trombón);
Horace Parlan, Mal Waldron (piano);
Dannie Richmond (batería).

Face To Face (1961)
Babyface Willette

Baby Face Willette (órgano);
Grant Green (guitarra);
Fred Jackson (saxo tenor);
Ben Dixon (batería).

Money Jungle (1962)
Duke Ellington

Duke Ellington (piano);
Charles Mingus (bajo);
Max Roach (batería).

Sidewinder (1963)
Lee Morgan

Lee Morgan (trompeta);
Joe Henderson (saxo tenor);
Barry Harris (piano);
Bob Cranshaw (bajo);
Billy Higgins (batería).

Live At Pep's (1964)
Yusef Lateef

Yusef Lateef (Flauta, Oboe, Saxo tenor, Shenai, Argol, Flauta de Bambú);
James Black (Batería),
Ernie Farrow (Bajo),
Mike Nock (Piano),
Richard Gene Williams (Trompeta)

Oscar Peterson Trio Plus One Clark Terry (1964)
Oscar Peterson

Ray Brown (bajo)
Oscar Peterson (piano)
Ed Thigpen (batería)
Clark Terry (trompeta)

23 enero 2008

En vivo y en directo

Selección realizada como recordatorio de una fiesta de aniversario de un local al que se le dedica una especial atención a la música. Sabedor del tipo de clientela que frecuenta el garito en cuestión y a la que le va la marcha rockera, me decidí por temas con la magia del directo. Algunos que por bien conocidos no reseñaré, como la apoteosis de BB King o como los de “el boss” Springsteen, Dire Straits, Sting, Clapton u otras estrellas del rock. Según acostumbro cuando realizo una selección, opté por incluir algunos temas no tan conocidos. Es el caso del tema que abre la selección “We Gotta Get Out Of This Place” de un extraordinario concierto que dieron en 1993 en el "Belly up Tavern"* dos viejos músicos como Eric Burdon y Brian Auger. La característica voz de Burdon, avezada en estilos como el blues-rock, R&B y a veces funky, infiere fuerza a un tema en el que la improvisación de los teclados de Brian Auger, (que ha explorado más en las riberas del jazz), y a los pasajes más percusivos de la sección rítmica llevada por Dave Meros al bajo, el talentoso guitarrista Larry Wilkins, Richard Regueira, en la percusión y el hijo de Auger, Karma, en la batería. El tema nos ofrece todo un ejemplo de cuanta espontaneidad, cambios de ritmos y frescura pueden encontrar los músicos cuando conectan con su público. La versión de “500 Miles” interpretada por los multiinstrumentistas The Hooters pertenece a un soberbio concierto dado en Alemania en 1993. The Hooters es un grupo al que le tengo especial cariño por lo singular de su música en la que exploran influencias tan diversas como la celta, el pop, el rock, o el jazz, … y que cimentan y dan color con variedad de instrumentos. A destacar, también, la versión de “Four You Blue” de George Harrison, “Omara's Dance” de la sexy saxofonista Candy Bulfer, “I need a new Drug” de Huey Lewis and The News y “Stand Up And Be Strong” de Keb’ Mo’; artista que conocí en 1995 gracias a un disco que trajeron de New York unos amigos y me descubrieron el talento del bluesman acústico más contemporáneo, heredero de las raíces de Robert Johnson.

Como siempre os digo: ¡Que ustedes lo disfruten!

* "Belly up Tavern" in Solana Beach, California in the US on May 10th, 1993.

Audición




Selección y Portada


18 diciembre 2007

África


Es curioso como el azar (¿?) se alía con uno a veces; porque hace algún tiempo, poco antes de esta sequía bloguera, seleccioné dos temas de música africana. Por esas fechas tomé de la biblioteca de mi amigo Joan un libro en el que sólo me fijé en el nombre (Katherine). Él todo lo que me recomendaba eran libros escritos por hombres y yo no sé por qué me apetecía literatura escrita por mujeres. El libro en cuestión resultó ser El Ocho y su autora Katherine Neville. Típico "Best-Seller". Salvando la trama y algún que otro personaje que me daban el tufillo de típica película americana, el libro me entusiasmó en muchos de sus contenidos por su largo y extenso recorrido histórico y disciplinas tan diversas como la astrología, matemáticas, música, ajedrez, ... y un viaje por las primigenias culturas europeas y mediterráneas, Rusia y por supuesto África. África otra vez. Al poco tiempo me topo con una trágica noticia de un cayuco de inmigrantes africanos que, pretendiendo llegar a España para buscarse la vida, encontraron la muerte en las soledades del mar. Las palabras que sobre esta tragedia pronunció mi admirado José Saramago, del que en ese momento estaba leyendo "Ensayo sobre la lucidez", y algunas otras "coincidencias" como un saludo jazzero enviado desde Ceuta me llevaron a rendirme a lo evidente. ¡Vale, no hay más coj…! (me dije); si los humanos procedemos de ese continente y la música que más me influye tiene allí sus raíces tendré que interesarme más profundamente por ello. A partir de ese momento, gran parte de mi tiempo lo dediqué a conocer su historia, sus gentes y culturas. Como siempre la presencia del hombre blanco impuso su analfabetismo sobre todo lo que no fuera su "Ley de insaciable ambición y poder" con honrosas excepciones que luchan por preservar y rescatar lo que otros tratan de aniquilar. Algunas páginas teñidas del más atroz genocidio entre sus propios pueblos, contrastan con la cara más amable y alegre de sus gentes y la lucha por ser dueños de su destino. Desde el Nilo hasta Sudáfrica, desde los desiertos a sus estepas y selvas, desde sus montañas hasta sus ríos y costas, siempre encuentras hombres, mujeres y niños que cantan y bailan con sus trepidantes ritmos los aspectos más sencillos de su existencia. Tal vez, seguro, con el anhelo de que el paraíso se asiente, retorne allí.

La selección y carátulas





La audición (ya saben: clic en la imágen)

16 junio 2007

El Arte de Escuchar

Los llamados “standars” en jazz, como en otras músicas, son temas que se han convertido en clásicos por lo que aportaron en su momento: ya fuera innovación, oportuno mensaje, sensibilidad compartida de carácter universal,… Pero además, y sobretodo, son de una belleza aceptada y en cierto sentido apropiada (que la hacen propia, suya) para que innumerables músicos e intérpretes la hayan ejecutado, confiriéndole su personal sentimiento o adaptación a los conceptos imperantes en el tiempo, variando armonías, espacios, cromatismo o ritmos, sin que por ello perdiera lo esencial, sino que por el contrario en la mayoría de los casos, lo honran y realzan desde ángulos hasta ese momento no contemplados. Quizá en esto radique la mayor diferenciación (y grandeza) del jazz con otros estilos y su aportación al arte en general y a la música en particular. Si buscáramos una palabra que lo definiera, esta sería libertad. De ahí su monumental evolución. Nada ha atado a los creadores de esta música y en un solo siglo han abierto más posibilidades y direcciones que nunca hubo, inspirando e influyendo a otras corrientes y, libre también, para integrar la herencia del pasado y los avances tecnológicos.




Quién se adentra en el mundo del jazz, no sólo se ve embargado o siente ese pellizco de algo complaciente y auténtico; entra en un espacio en el que cada descubrimiento lo lleva a algo aún mejor y lo transporta a lo intemporal. No queda la cosa en escuchar música, no; no quieres sólo sentirla, quieres comprenderla, conocer su historia y protagonistas, porque, de alguna manera, te sitúan en el momento, en la realidad, en la cultura que te tocó vivir y en ello te ves reflejado. Si además te embarga esa misma sensación que provoca algo en tu intelecto, en tu imaginación, de recrear imágenes y no sólo recibirlas, o que hay múltiples, infinitas direcciones donde es imposible distinguir fronteras, te encuentras frente a algo tan grande, tan esencial, como que UNO es el verdadero arte en cualquiera de sus manifestaciones.
Un libro de múltiples lecturas, o la sobrecogedora y bella grandeza de una catedral te hablan de algo que queda oculto para muchos, algunos intuyen y otros tienen la fortuna y el tesón de descubrir. La mayor enseñanza a la que me avocó esta afición por el jazz, fue que escuchar a otros apasionados por otras formas de creación, de arte, reconocía en ello lo que este amante de la música, entiende como el jazz de la vida. Como rezaba en la inscripción de una taberna en las que tuve mis primeros encuentros con el flamenco siendo un adolescente, casi un niño y que nunca olvidé: “Saber escuchar es un arte”. Cultivemos pues, el arte de escuchar.


La selección

Las audiciones seleccionadas a propósito de este post, he tratado que representaran lo clásico y el jazz, bien porque ya se han ganado ese atributo y se las reconoce como clásicos standars, o por el tratamiento que hace el propio artista de la obra, como por ejemplo puede observarse en el tema 9 "Variatión Five" (Beethoven: Allegretto from Symphony No. 7) o en el reage "No Woman, No Cry". Pero creo que lo más apropiado es que lo escuchen y cada uno practique un poco el arte del que hoy hablamos. Disfrútenlo porque hay verdaderas maravillas.



  • 01 - Part II - Soprano Saxophone - (Paul Horn)
  • 02 - Rhapsody in Blue - (George Gershwin)
  • 03 - Suite - Tropical Jam - (Michel Camilo)
  • 04 - Armando's Rhumba - (Chick Corea)
  • 05 - Concierto De Aranjuez (Adagio) - (Miles Davis)
  • 06 - Fantasia [to Amanda] - (Eliane Elias)
  • 07 - Part II c - (Keith Jarrett)
  • 08 - Variation Five - (Jacques Loussier Trio)
  • 09 - Yesterdays - (Paul Chambers)
  • 10 - Anastasia - (Stefano Di Battista)
  • 11 - No Woman, No Cry - (Charlie Hunter Quartet)
  • 12 - Summertime - (Charlie Parker)
  • 13 - Anasazi Journeys - (R. Carlos Nakai (with Paul Horn))
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La foto

Harold Whittles, el niño que aparece en la foto, era sordomudo de nacimiento. La instantánea realizada por Jack Bradley justo en el momento que le pusieron el audífono, recoge la expresión de Harold al recibir el primer sonido de su vida: su propia voz


15 junio 2007

Múltiples y variadas

Selección de versiones de los Beatles que incluyen formatos de jazz, soul, R&B, samba, o réplicas casi idénticas a las originales. No voy a descubrir nada nuevo con presentar una colección de versiones de los que posíblemente más versioneados hayan sido: The Beatles, pero quería arriesgarme en una colección que mezclara distintos conceptos e instrumentación, desde la solitaria voz a las grandes orquestas, o poder rescatar algunas rarezas de indudable belleza y arriesgada factura. Juzgad vosotros.


Selección:

  • 1 - Terry Callier ···· And I Love Her

  • 2 - Toots Thielemans ···· Yesterday

  • 3 - Bobby McFerrin ···· Drive My Car

  • 4 - Patricia Barber ···· Norwegian Wood (Live)

  • 5 - John La Barbera Big Band ···· Eleanor Rigby

  • 6 - Phil Collins ···· Tomorrow never knows

  • 7 - Sergio Mendes & Brasil '66 ···· The Fool on the Hill

  • 8 - Al Jarreau ···· She's Leaving Home

  • 9 - Jeff Beck ···· A Day In The Life

  • 10 - Petra Magoni & Ferruccio Spinetti ···· Blackbird

  • 11 - Nina Simone ···· Here Comes The Sun

  • 12 - Elliott Smith ···· Because

  • 13 - The Crusaders ···· Golden Slumbers

  • 14 - Aretha Franklin ···· Let It Be

  • 15 - Ray Charles, Count Basie Orchestra ···· The Long And Winding Road

  • 16 - Royal Choral Society/Royal Philharmonic Orchestra ···· All You Need Is Love

  • 17 - Royal Choral Society/Royal Philharmonic Orchestra ···· Beatlephonic Medley

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09 junio 2006

Joe Farrell y Jazz

Páginas de jazz dedicadas al saxo y flauta Joe Farrell, selecta discografía y reseñas de los músicos y bandas de jazz más significativos desde la época de Nueva Orleans, secciones dedicadas a las mujeres del jazz, y espacios dedicados a nuestro jazz de fusión español y latino.


For Heaven's Sake - Joe Farrell 1968



The Elvin Jones Trio performs in the Netherlands in "De Doelen" Theatre in Rotterdam in 1968. Elvin plays drums and with bassist Jimmy Garrison they were both members of the John Coltrane Quartet in the early sixties. Here they feature the 31 year old tenor saxophonist Joe Farrell.