18 diciembre 2007

África


Es curioso como el azar (¿?) se alía con uno a veces; porque hace algún tiempo, poco antes de esta sequía bloguera, seleccioné dos temas de música africana. Por esas fechas tomé de la biblioteca de mi amigo Joan un libro en el que sólo me fijé en el nombre (Katherine). Él todo lo que me recomendaba eran libros escritos por hombres y yo no sé por qué me apetecía literatura escrita por mujeres. El libro en cuestión resultó ser El Ocho y su autora Katherine Neville. Típico "Best-Seller". Salvando la trama y algún que otro personaje que me daban el tufillo de típica película americana, el libro me entusiasmó en muchos de sus contenidos por su largo y extenso recorrido histórico y disciplinas tan diversas como la astrología, matemáticas, música, ajedrez, ... y un viaje por las primigenias culturas europeas y mediterráneas, Rusia y por supuesto África. África otra vez. Al poco tiempo me topo con una trágica noticia de un cayuco de inmigrantes africanos que, pretendiendo llegar a España para buscarse la vida, encontraron la muerte en las soledades del mar. Las palabras que sobre esta tragedia pronunció mi admirado José Saramago, del que en ese momento estaba leyendo "Ensayo sobre la lucidez", y algunas otras "coincidencias" como un saludo jazzero enviado desde Ceuta me llevaron a rendirme a lo evidente. ¡Vale, no hay más coj…! (me dije); si los humanos procedemos de ese continente y la música que más me influye tiene allí sus raíces tendré que interesarme más profundamente por ello. A partir de ese momento, gran parte de mi tiempo lo dediqué a conocer su historia, sus gentes y culturas. Como siempre la presencia del hombre blanco impuso su analfabetismo sobre todo lo que no fuera su "Ley de insaciable ambición y poder" con honrosas excepciones que luchan por preservar y rescatar lo que otros tratan de aniquilar. Algunas páginas teñidas del más atroz genocidio entre sus propios pueblos, contrastan con la cara más amable y alegre de sus gentes y la lucha por ser dueños de su destino. Desde el Nilo hasta Sudáfrica, desde los desiertos a sus estepas y selvas, desde sus montañas hasta sus ríos y costas, siempre encuentras hombres, mujeres y niños que cantan y bailan con sus trepidantes ritmos los aspectos más sencillos de su existencia. Tal vez, seguro, con el anhelo de que el paraíso se asiente, retorne allí.

La selección y carátulas





La audición (ya saben: clic en la imágen)

2 comentarios:

la coctelera cultural dijo...

Fantástica tu selección de música africana, y para ofrecerte algo a cambio te recomiendo mis dos últimos descubrimientos de mujeres africanas: la joven cantante sudafricana Simphiwe Dana que acaba de sacar su segundo disco dedicado a la figura de Biko y la escritora marroquí Nedjma y su libro autobiográfico “la Almendra” de la editorial Maeva. Muy recomendable también el tetuaní Mohamed Chukri cuyo libro, también bastante autobiográfico, “El pan desnudo” Ed. Debate, refleja una realidad que complementa a la mostrada por Nejma.
Saludos jazzeros desde Ceuta.

Gonxalo Oyanedel dijo...

Africa nos llama, mi estimado. Espero algún día amanecer junto a la música de Tánger y aventurar mis pasos bajo el sol de ese continente.